27 de noviembre de 2017







Quisiera un cuaderno con las hojas en blanco, un lápiz que pueda deslizarse entre mis manos y lo que diga, no se mal interprete. Algo que no sepa, algo que ni yo conozca. 
Quisiera plasmar su olor, su perfume, su sonrisa...
No quiero imaginar... Cierro mis ojos y dejo fluir mis dedos y asi dar vuelta otra página. 
Quisiera abrazar sus palabras, besar renglones de guerra y victoria. Aunque parezca extraño te quiero devorar...
Podría ser buena terapia aunque me intimide la falta de aire que provoca ese continuo silencio.
Silencios que invaden mi cabeza y hasta el cuerpo. En tus silencios viven los mios y una parte se quedo aquí.  Silencios entendibles... Soy forastera, una extraña que golpeó la puerta, con la idea de un cuaderno con hojas en blanco y esto puede ser tan simple, como complicado.
Como es posible que provoque tanto miedo?
Quizá la intuición ve unos pasos más allá y no quiera y prefiera, no escribir la pena que no pueda ser, algo que podría ser bueno.
Que alucinante es que cada hoja que pasa, la callada escritura me grite tantas cosas. Admiro la sabiduría que aprendo sin que ni siquiera digas nada. Aunque no apuesto que mis manos pueden estallar con tanto ruido encerrado en este silencio continuado.

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